La Kabbalah es una sabiduría milenaria que nos revela los secretos de la realidad y nos enseña cómo vivir en armonía con las leyes universales. Una de las enseñanzas más importantes de la Kabbalah es la de las cuatro fases, que nos explica el proceso que siguió el Creador para crear el mundo y el proceso que debemos seguir nosotros para corregir nuestra naturaleza egoísta y alcanzar la plenitud.

Las cuatro fases son:

  • Fase 0: La Luz Infinita. Esta es la fuente de toda la creación, el estado de perfección absoluta, donde solo existe el Creador y su deseo de compartir. No hay nada más que la Luz Infinita, que lo llena todo y lo abarca todo.
  • Fase 1: El punto. Esta es la primera manifestación del deseo de recibir, que surge dentro de la Luz Infinita como un punto negro. Este punto representa el inicio de la existencia del receptor, que es una chispa del Creador que desea experimentar su bondad. El punto tiene un deseo pasivo de recibir la Luz, sin conciencia ni voluntad propia.
  • Fase 2: La línea. Esta es la expansión del punto en una línea vertical, que representa el desarrollo del deseo de recibir. El receptor empieza a sentir la Luz que recibe y a disfrutarla, pero también a compararse con el Creador y a sentirse diferente a él. El receptor siente que al recibir está actuando en contra de la naturaleza del Creador, que es dar, y esto le genera vergüenza. Entonces, el receptor decide restringir su recepción y devolver parte de la Luz al Creador, imitando su acto de compartir. Esta es la primera manifestación del deseo de dar, que surge como una reacción al deseo de recibir.
  • Fase 3: El círculo. Esta es la contracción de la línea en un círculo, que representa el equilibrio entre el deseo de recibir y el deseo de dar. El receptor logra crear una pantalla o filtro que le permite recibir solo la cantidad de Luz que puede devolver al Creador con intención de dar. De esta manera, el receptor se siente igual al Creador y elimina la vergüenza. El círculo representa el estado de armonía y plenitud entre el Creador y el receptor.
  • Fase 4: El círculo dentro del círculo. Esta es la multiplicación del círculo en muchos círculos más pequeños, que representan los diferentes niveles y aspectos del deseo de recibir. El receptor decide dividirse en muchas partes para explorar todas las posibilidades de recibir y dar con el Creador, y así aumentar su placer y su conexión. Cada parte tiene su propia pantalla y su propia medida de Luz, pero todas comparten el mismo propósito: ser canales para la Luz del Creador.

Estas cuatro fases nos muestran cómo el Creador creó el mundo por amor a nosotros, para darnos todo lo bueno que tiene. Sin embargo, nosotros no somos conscientes de este proceso ni de este propósito, porque estamos desconectados de la Luz Infinita y atrapados en nuestro ego, que nos hace ver solo nuestro propio beneficio. Por eso, necesitamos corregir nuestra naturaleza egoísta y transformarla en altruista, para poder volver a conectarnos con el Creador y disfrutar de su abundancia.

La corrección consiste en seguir las mismas cuatro fases que siguió el Creador, pero a la inversa:

  • Fase 4: Reconocer nuestro ego y sus manifestaciones. Debemos identificar los diferentes deseos egoístas que tenemos y cómo nos alejan del Creador y de los demás. Debemos entender que nuestro ego es una ilusión que nos impide ver la realidad tal como es.
  • Fase 3: Restringir nuestro ego y sus acciones. Debemos evitar actuar según nuestro ego y sus impulsos, y resistir las tentaciones que nos ofrecen placeres falsos y temporales. Debemos crear una pantalla o filtro que nos permita discernir qué deseos son positivos y qué deseos son negativos para nuestra corrección.
  • Fase 2: Desarrollar nuestro deseo de dar y compartir. Debemos cultivar una actitud de generosidad y bondad hacia el Creador y hacia los demás, y buscar formas de contribuir al bien común. Debemos imitar al Creador y su acto de dar, y así acercarnos a él y a su naturaleza.
  • Fase 1: Recibir la Luz del Creador con intención de dar. Debemos aprender a recibir la Luz del Creador con alegría y gratitud, y a devolverla con amor y aprecio. Debemos entender que al recibir la Luz estamos cumpliendo el deseo del Creador, y que al devolverla estamos expresando nuestra conexión con él.

Al seguir estas cuatro fases, podemos corregir nuestro ego y transformarlo en un deseo de dar, que es el único deseo que nos puede llevar a la plenitud. Al hacerlo, nos alineamos con el plan del Creador y con el propósito de la creación, que es revelar su Luz en todo el mundo.


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